sábado, 15 de junio de 2013

El Príncipe Idiota (4)

En pocas palabras el neoliberalismo consiste en que un gobierno reduce su intervención al mínimo en la sociedad y deja que esta se rija por las fuerzas del mercado.
El neoliberalismo nació en el mundo económicamente desarrollado y sus recetas o "reformas estructurales" se han aplicado a países subdesarrollados con pésimos resultados, a veces, francamente apocalípticos, véase la Argentina de Menem o el Perú de Fujimori.
Lo que sucede es simple: el Estado no puede salirse del "juego" económico cuando hay desigualdades extremas entre los jugadores. Lo que provoca es que los que tienen más ganen más y los que tienen menos tengan aún menos.
En México hay mucha desigualdad. El hombre más rico del mundo es mexicano y seguramente el más pobre también ha de ser mexicano. No es broma, el desequilibrio es así de extremo.
El problema es que hay mucha gente que no se da cuenta de esto porque gracias a las mismas recetas neoliberales pueden adquirir una casa a crédito, un auto a crédito, tarjetas de crédito. No se dan cuenta que están siendo víctimas de la voracidad del mercado hasta que se ahogan en deudas. Esta gente no ve más allá de su bienestar hasta que las tasas de interés los despiertan de su ilusión.
Las desigualdades sociales de este país no soportarían un Estado débil que dejara a la población en manos de las fuerzas mercantiles.
¿Por qué si esto es así hombres como Enrique Peña Nieto arrastran al país por ese camino? La respuesta está en Menem y Fujimori y muchos otros políticos que se han enriquecido con el mar de corrupción que genera un Estado débil.
Enrique Peña Nieto no es el tonto que nos ha hecho creer. Es un político muy hábil con un proyecto personal y social bien definido y lo está implementado.
La gente en la calle no estaba equivocada, hay que detenerlo.

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